domingo, octubre 21, 2007

El Centro: cuando la autocensura se impone

Aunque casi desconocido y con una muy corta vida, el periódico El Centro ha sido ya víctima de la censura de los poderes fácticos, según les llaman algunos.

Jenaro Villamil describe en Proceso la serie de presiones que culminaron con la destitución del director editorial de ese diario, Miguel Castillo Chávez.
Consigna Villamil en un artículo titulado La autocensura se impone:


Propiedad del grupo Notmusa y con apenas siete meses de vida, el periódico El Centro despidió en forma intempestiva a su director editorial, Miguel Castillo Chávez y, al mismo tiempo, anunció un “cambio” en su línea periodística. Con un equipo de editores y reporteros, varios de los cuales decidieron renunciar como una expresión de solidaridad, Castillo concibió y publicó una serie de reportajes que desataron la ira del poder político y mediático: desde la Presidencia de la República hasta Televisa.

Al mediodía del pasado lunes 15, en la sala de juntas del grupo Notmusa, Alejandro Gómez convocó a todos los editores y coordinadores de sección del periódico El Centro para informarles que la empresa propiedad de Carlos Flores Núñez acababa de tomar la decisión de despedir a Miguel Castillo Chávez, director editorial del rotativo fundado el 5 de marzo de este año, y al reportero Víctor Hugo Sánchez.

De acuerdo con Gómez, director de publicaciones del consorcio, Castillo fue despedido por una inconformidad del dueño con el manejo editorial de El Centro. Enumeró la lista de temas incómodos abordados por el periódico: Mexicana de Aviación, Carlos Slim, la presidencia de la República, Juan Camilo Mouriño y “la cereza del pastel”, Televisa.

El descontento de Emilio Azcárraga Jean contra El Centro se detonó a partir de una entrevista de Víctor Hugo Sánchez con el exproductor de telenovelas de Televisa Víctor Hugo O’Farrill, publicada en dos partes el 2 y 3 de octubre. O’Farrill acusó a Emilio El Tigre Azcárraga de haberlo traicionado, y a su heredero de inexperto. Además, propuso que a Azcárraga Jean se le quitaran dos de los cuatro canales que controla.

Las presiones de Televisa no fueron menos fuertes que las ordenadas desde Los Pinos. En julio, el gobierno federal aplicó un severo recorte publicitario a las 12 publicaciones de Notmusa.

En paralelo, el consorcio televisivo vetó a los reporteros de Récord y de TV Notas –las dos publicaciones de mayor circulación de Notmusa– impidiéndoles el acceso a las instalaciones deportivas y de espectáculos propiedad de Televisa. Pidió que se publicara un peculiar desmentido a O’Farrill, el viernes 12 de octubre, en la contraportada de El Centro. El polvo de aquellos lodos, se tituló. Miguel Castillo se opuso a que se publicara un desmentido de esa manera, sin firma y atacando al propio entrevistado.

Ese mismo viernes, Castillo fue informado por la empresa: estaba despedido. En la reunión del 15 de octubre, Alejandro Gómez le aclaró a los editores que no estaba de acuerdo con la decisión, pero anunció que desde el jueves 18 el periodista Salvador Camarena sustituiría a Miguel Castillo en la dirección editorial.

Les pidió que se mantuvieran al frente del periódico. “Ustedes no tienen ningún problema. No va a haber cacería de brujas ni persecución”, se comprometió.

Francisco Cruz, editor general de El Centro, tomó la palabra. Dirigiéndose a Alejandro Gómez señaló: “Para mí, Miguel Castillo sigue siendo el director. Esta es una reunión de despedida. Esto se acabó. Ya no trabajo más aquí”.

Junto con Francisco Cruz, cuatro de los siete editores de El Centro presentaron también su renuncia: Alejandra Bordón, de Ciudad; Ana Ávila, de Tendencias; Rubén García, de Espectáculos; Carolina Pavón, coeditora de Ciudad. Todos en protesta por el despido del director editorial y por la censura que representaba este hecho, la verdadera “cereza del pastel” en un periódico con apenas siete meses de circulación.

Junto con los editores dejaron de enviar sus colaboraciones Javier Solórzano, exdirector de El Independiente, y otros columnistas.

Las notas “incómodas”

Entrevistado sobre estos hechos, Francisco Cruz advierte que desde antes del desacuerdo con Televisa se manifestó la inconformidad del empresario Carlos Flores y, sobre todo, de Los Pinos con varias notas y reportajes publicados en El Centro.

Primero fue la nota sobre un conflicto sindical en Mexicana de Aviación, titulada Prohibido embarazarse. Los ejemplares de El Centro y de Récord fueron retirados de los aviones de la aerolínea. Semanas después volvieron a subirse.

En julio, el gobierno federal canceló pautas publicitarias con las 12 publicaciones de Notmusa. Fue un recorte de 10 millones de pesos.

Antes de eso, en El Centro se publicaron varios reportajes que molestaron al equipo calderonista. Uno sobre los subsidios de la Secretaría de Economía a la empresa Hildebrando, del cuñado de Felipe Calderón; otra sobre la remodelación del rancho de Diego Zavala, el suegro del presidente, en el Estado de México; otro más con el título Suegro ganón, sobre la pensión recibida por el magistrado Zavala al retirarse del Tribunal Superior de Justicia del Distrito Federal; y dos reportajes más sobre los negocios de Juan Camilo Mouriño, jefe de la Oficina de la Presidencia, en su natal Campeche.

Francisco Cruz recuerda que otro de los reportajes incómodos se tituló Barra libre en Los Pinos, en el que se documentó, a partir de datos obtenidos mediante la ley de acceso a la información pública, el gasto en bebidas alcohólicas en la Oficina de la Presidencia.

–¿A qué atribuye esta reacción de los dueños?

–Creo que no tenían una idea muy clara de lo que significaba el manejo de la información de un periódico de información general. Para ellos su negocio es el “infoentretenimiento”. Luego, creo que se espantaron un poco, primero con lo de Mexicana, luego con lo de Presidencia, y se apanicaron con lo que vino después de lo de Televisa. A todo reaccionaron mal.

“La decencia indicaba, desde hablar con nosotros, y no correr al director. Hubo una falta de cortesía con la gente que hacemos el periódico. No puedes llegar y decirles: hasta hoy, hacían esto; pero ahora, se cambian las reglas del juego. Es una decisión autoritaria. Al final, decidieron por un proyecto light. Lo que interpreto es que, al margen de todas las consideraciones, todo esto que hacían, ya no se puede hacer. La empresa va a revisar todas las notas. No nos gustan, nos afectan, entonces no se publican”.

–¿Han pensado en las repercusiones o en las acusaciones por autocensura?

–Han pensado en salvar su relación con Televisa, por la importancia de publicaciones como TV Notas, por Récord, por sus publicaciones de espectáculos. Piensan en salvar sus otras publicaciones.

El consorcio encabezado por Carlos Flores, Notmusa, se convirtió desde 1994 en el principal conglomerado de revistas de espectáculos, modas y deportes. TV Notas desplazó a la publicación de Televisa TV y Novelas, y ha llegado a vender 28 millones de ejemplares anuales. Las otras revistas están orientadas a un público juvenil: 15 a 20, Veintitantos, Mujer Nueva, H para Hombres, 4 Ruedas. Desde su aparición en el 2002, el periódico deportivo Récord marcó un hito en las publicaciones de su tipo, al grado que desplazó a otros periódicos de este corte, como Esto y La Afición.

La mayoría de estas publicaciones depende de la cobertura que realizan en los ámbitos de espectáculos y futbolístico, en los que Televisa ejerce control por su manejo del área de entretenimiento y por el hecho de que es dueña de tres de los principales equipos de futbol. El nuevo director técnico del América, Daniel Alberto Brailovsky, excolaborador de Récord, dejó de escribir en la publicación desde que el consorcio lo nombró responsable de ese club.

–Versiones informales de la empresa señalan que el cambio se propone levantar editorialmente El Centro, por falta de circulación –se le revira a Francisco Cruz.

–Si así fuera, hubieran tomado otras medidas. No hubieran ventilado públicamente esas notas que fueron incómodas. ¿Cómo pueden decir eso, cuando en una junta nos hicieron público todo lo demás?

El “affaire” con Televisa

El lunes 1, como parte de la serie de entrevistas conmemorativas de los 50 años de las telenovelas, el reportero Víctor Hugo Sánchez entrevistó a Víctor Hugo O’Farrill, nieto de Rómulo O’Farrill, pionero de los concesionarios de la televisión en México y productor de telenovelas durante la época de Emilio Azcárraga Milmo.

Retirado de Televisa desde hace 22 años, O’Farrill criticó a El Tigre porque, afirma, lo traicionó al despedirlo y le negó la entrega de acciones de la empresa; pero criticó en especial a su heredero, que este año celebra una década al frente del consorcio.

“–¿Cómo ve lo que ha hecho en 10 años Emilio Azcárraga Jean? –le preguntó el reportero.

–Dicen unos que saneó las finanzas, otros dicen que le dio en la madre a la empresa porque, sí, muy sana, ¡pero no tienen qué producir, porque no saben!”

Casi al final de la entrevista, O’Farrill reflexiona:

“Sería fantástico que a Televisa le quitaran dos canales y abrieran una tercera cadena de televisión, pues no están haciendo nada con los dos canales que le sobran. Tienen programación, pero verdaderamente nada que incite a la competencia; que le quiten dos canales a Televisa, que le dejen sus dos canales a TV Azteca y que los otros se los den a otro grupo de televisión. A un tercero que quiera hacer televisión en beneficio del público.

–Ya existe Cadena 3, de Olegario Vázquez Raña, acotó Sánchez.

–Con todo respeto, pero Olegario es comerciante; sabe vender muebles, pero hacer televisión... el mismo caso de Ricardo Salinas, la misma historia. Cuando Ricardo Salinas compra ese canal, crece Elektra, pero no está haciendo buena televisión.”

La respuesta a los dichos de O’Farrill no fue una réplica personalizada de algún empleado de Televisa. Fue una especie de editorial en el que El Centro desacreditaba a su propio entrevistado y el tratamiento informativo. En la contraportada, el título del texto fue El polvo de aquellos lodos, con el subtítulo Así se podría intitular la entrevista que Víctor Hugo O’Farrill ofreció a El Centro.

El texto, sin firma, desmiente al entrevistado. Advierte que su abuelo fue un prestanombres del expresidente Miguel Alemán, quien le entregó una estación de radio, XEX, “para justificar apresuradamente que fuese el primer concesionario de televisión –ignorando la antelación, la infraestructura ya instalada y la trayectoria de Emilio Azcárraga Vidaurreta”.

Sobre la acusación de “traición” al El Tigre, el editorial redactado fuera de las oficinas de El Centro advierte que Azcárraga Milmo siempre quiso recuperar “el control accionario absoluto de la empresa” y “toleraba poco la presuntuosa personalidad de Rómulo O’Farrill. De ahí su estrategia de procurar a Rómulo junior y a Víctor Hugo, su hijo, para evitar el trato con el prestanombres del presidente. Esa fue la genuina razón de que Víctor Hugo haya progresado dentro de la televisora”.

Finalmente, acaba acusando al productor de telenovelas de ser ignorante y estar ajeno a la realidad por el hecho de lamentarse de “la apertura de medios como Televisa a la pluralidad, a la crítica, e incluso a la sátira política”.

El mismo día que El Centro publicaba este editorial, el dueño del diario, Carlos Flores, ordenó el despido del director editorial, Miguel Castillo.

En su edición del viernes 19, el directorio de El Centro consigna ya la llegada de Salvador Camarena como director editorial, la salida de los editores que renunciaron con Miguel Castillo y un nuevo giro en su cobertura informativa. La nota principal de ese día fue una campaña para prevenir el cáncer de mama.

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